Sueños de trenes es una película para dejarse atrapar por ese relato, a modo de cuento de otra época, mientras seguimos el inicio del Siglo XX en los ojos de Robert Grainier, un leñador que trata de encontrar el sentido de su camino en la vida entre talas de arboles y su incipiente familia, durante los que seguramente fueron los años de mayor cambio en el mundo.
Es la historia de un hombre que siempre parece fuera de lugar, arrastrado por la corriente de una vida que simplemente lo ha llevado a estar donde está. En su mujer y su hija encuentra el único propósito de anclarse en algún sitio. De entender a lo que está destinado a hacer en la vida. Lo que le da esperanzas y quien le anima a quizás emprender nuevos proyectos con ganado y huertas, lejos ya de esa dura vida de leñador.
Es un hombre solitario, que al fin encuentra su lugar, hasta que de nuevo la vida le vuelve a arrastrar con toda la potencia de un torrente imparable sin que pueda volver a tomar el control. En realidad, ni siquiera lo intenta, porque Robert Grainier no está hecho para eso.
La película nos transporta a través de un narrador omnisciente por esas etapas de la vida de Robert como un hombre solitario, como si fuéramos testigos de una historia triste en la que no podemos intervenir, algo que es precisamente lo que hubiera necesitado nuestro protagonista. Alguien que pudiera conectar con él. No por un momento. No por una tarde. Si no para quedarse, y que le dijera que todo terminará teniendo sentido. Pero para Robert no es fácil conseguir eso, siguiendo anclado en un recuerdo que nunca volverá.
Los años pasan, la sociedad evoluciona, el mundo avanza, pero no lo vemos, no lo sentimos, porque estamos dentro de ese mundo que se ha quedado parado en un recuerdo, en un momento de su 'yo' más joven, en una historia que se ha ido para siempre, como el tren que pasa por la estación sin que puedas subirte a él.
Es la historia de una vida de la que nadie se acordará, perdido entre las hiervas salvajes que ocultan lo que fue toda una vida que un día tuvo ilusiones. Aunque, por un instante, Robert Grainier pudo ver el mundo que se había estado perdiendo y sentirse vivo.
La película nos recorre los paisajes con una fotografía impecable para completar una de las mejores películas de 2025. Si te dejas llevar.
· Ya disponible en Netflix ·
Título (España): Sueños de trenes
Título original: Train Dreams
Año: 2023
Formato: Largometraje
Duración: 102 minutos (aprox.)
Género: Drama · Histórico
País: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Clasificación por edades: +12 / PG-13 (según territorio)
Ambientada en la América de principios del siglo XX, Sueños de trenes narra la vida de Robert Grainier, un trabajador ferroviario y maderero cuya existencia transcurre en paralelo al avance imparable del progreso industrial. A través de décadas marcadas por la soledad, la pérdida y la transformación del paisaje, la película ofrece un retrato íntimo de un hombre común enfrentado a los grandes cambios de su tiempo.